No es buen año para las jacarandas

Otras veces me sorprende su llegada. 
La ola púrpura que inunda las avenidas.

Este año, en extremo cálido, en extremo seco,
extremo
las jacarandas no saben si vienen
si van, 
no saben.

Como el árbol, entreverado de verde y flor
y esos extraños frutos como crótalos
que parecen crujir con el viento
y contaminan la poética rama, 
así vivo dividida y ambivalente.
De un lado la belleza, la alegría de poder despertar,
de otro mirar en playas sin fin a los desterrados
o en aquél país, ya no tan lejano,
a los perros aterrorizados en cruento festín.

Vivo en un mundo que hace música con cuencos
y maravillas de cristal
y al mismo tiempo mata, con su basura,
a miles de tortugas en silencio.

Cómo mantener la rama púrpura?
Si caen, como alfombra, las flores
antes, incluso, de ser admiradas?

La ambivalencia de la jacaranda.
Es así. Pero qué más hay?
Me pregunto
una y otra vez.

La vida que habito

Hay vida en la casa que habito.
Respira con pulmones de aspecto inanimado.
Pero se mueve, lenta y callada; visible tan solo para quien paciente, observa y espera.
                 
                                                     


Tema musical: Unfurnished de Alfonso Villalonga

El árbol más hermoso

Paso junto a él cada día, en el paseo de la tarde con Tibet.

Durante 362 días es un árbol común. De porte menudo; tronco recto y copa redondeada. Posado casualmente sobre un pequeño promontorio de hierba.

Pero un día por estas fechas, sus ramas explosionan en flores como orquídeas. Todos los matices del más glorioso fucsia. Y yo estoy ahí. Paciente y atenta para verlo. Me detengo y me admiro entre sus ramas, me dejo inundar por su belleza.
Apenas tres días. Hay que esperar, hay que estar ahí.
Pero compensa.



Sashiko

En una de mis incursiones por la red, buscando, como siempre otra cosa, he hecho un hallazgo que, muy probablemente, cambiará mi uso del tiempo libre.

Se trata de una forma de costura japonesa, el "sashiko", que consiste en unir pedazos de tejido con una simple puntada de hilo grueso de algodón.
Lo que más me gusta es que se utilizan trozos de prendas usadas y retiradas. Es como enaltecer aquello que ya no sirve y darle algo más que una segunda vida. Convertir retales y prendas viejas en materiales de suma importancia para una labor cuya confección puede durar años y cuyo resultado permanecerá mucho tiempo.

Una vez más, el efecto serendipia hace coincidir este encuentro con un momento de revisión de contenidos en los cajones del estudio. 
Andaba yo preguntándome para qué acumular tantos trocitos y retales y ahora tengo la respuesta. No he de comprar nada más que el hilo. Ahí me he permitido hacer una versión sustituyendo el hilo crudo japonés por un algodón fucsia (de hilvanar) que refresca y colorea el resultado.

Una labor larga, nada compleja pero laboriosa.
Para pensar mientras. O no.
Simplemente ver pasar la aguja y el hilo por múltiples colores y texturas. Después unirlos  todos. Aquella camiseta, el vestido de... la camisa que quedó inutilizada, el trozo zurcido, el decolorado, el imperfecto. 
Como un tapiz con el relato de historias de nuestra vida.










Sashiko (刺し子?, literally "little stabs") is a form of decorative reinforcement stitching (or functional embroidery) from Japan. Traditionally used to reinforce points of wear, or to repair worn places or tears with patches, this running stitch technique is often used for purely decorative purposes in quilting and embroidery

Elegir el Silencio

Elegir el Silencio.

Permitir la ausencia de ruido.

Incluso, a pesar de éste,
dejar que lleguen los pequeños sonidos;


la inapreciable música del amarillo
en el lirio de agua;


el tono de lo escondido
y secreto.


Elegir mirar lo pequeño,
lo humilde


para dar paso a lo verdaderamente grande


que es el Silencio.

Día de la mujer trabajadora (?!)

wikipedia.-La primera celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 en AlemaniaAustriaDinamarca y Suiza, y su conmemoración se ha venido extendiendo, desde entonces, a numerosos países.



Porque antes de eso las mujeres no trabajaban.
No molían maíz para hacer harina ni masticaban los alimentos para
cuidar a niños y ancianos.

Porque antes de ese día  las mujeres no cazaban
ni iban a la guerra.

No cosían heridas ni alimentaban enfermos,
no construían casas de adobe 
con sus propias manos.

No miraban planetas  ni estudiaban a los filósofos 
 ni componían música.

No esculpían ni modelaban piezas de arcilla en el torno.
No araban los campos, no buscaban ovejas perdidas.
Antes de eso, ninguna mujer enseñaba a leer a los niños
o recomponía juguetes rotos.

Antes de eso ninguna mujer trabajaba.
Ni tenía salarios ni vacaciones 
ni extra de verano ni baja por enfermedad.

Ellas solo se ocupaban de tener niños 
y hacer punto y pasteles.


El poder terapéutico de la orquídea


 Indicaciones: Estados carenciales de ilusión, alegría o calma. Enfriamiento y astenia.  Bloqueo o concentración deficitaria debida a un exceso de actividad mental.


Posología: Adminístrese por vía amigo/a en forma de regalo inesperado. Instálese en lugar protagonista de la vivienda y obsérvese regularmente durante los días que dure el tratamiento prescrito.


Acción: La correcta administración del fármaco logra efectos inmediatos sobre la percepción y el estímulo vital. A corto y largo plazo, mejora las defensas y potencia la energía.


Efectos secundarios adversos y contraindicaciones: No se conocen.


Precauciones en cuanto a su administración: La Orquídea no está contraindicada en mujeres embarazadas, niños, adultos o personas en edades avanzadas. Su uso es inocuo y permite el consumo de alcohol mientras tiene lugar el tratamiento.

Gracias, Amiga, por tu Regalo.