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Structured jacket


empiezas por un lado, subes, rodeas el cuello y bajas hasta acabar en el otro lado


en la espalda, recoges los puntos a la altura de los omoplatos y bajas hasta coincidir con la pieza de delante

 coses entre sí los laterales y tejes los puños


crochet XXL, 
hilo de Rowan suuuuper gustoso,
un lujo de abrazo,
una prenda estructurada y envolvente.
Con algo de otra época.

La cama de Tibet






Primero era un jersey, mejor, muchos jerseis. Luego fueron proyectos inacabados, tantos que no los recuerdo, luego quisieron a ser alfombras o mantas pero, uno tras otro, los ovillos pasaban a convertirse en Habitantes del Cajón de las Lanas. Olvidados, mirados, algunas veces y, otras tantas, deshechados.

Un día me decidí e inicié una labor bastante faraónica. Con tooodas aquellas lanas, juntas en un grueso mechón de cabos impredecibles, pues las iba uniendo sin mas criterio que atar la que pillaba, empecé una cama para Tibet. 
Se trata de una especie de caja de forma rectangular con paredes que se doblan hacia el exterior. Todo ello relleno de guata y una base de tela para rematar la parte inferior.

A Tibet parece encantarle. Ya se ha instalado como si fuera su casita de toda la vida.

Impaciencia

- "Creo que es obvio, Ro, que esta cama va a ser pequeña para mí"- observó Tibet con una de sus miradas.

- "A deshacer!"- me dije yo y, cargada de energía, puse manos a la obra convencida, una vez mas, de que la impaciencia nunca es buena compañía para las grandes empresas. Ni para las pequeñas. 

Work in progress



Lo he dicho muchas veces. Tejer me aparta de todo. Me desconecta. O mejor, me conecta.
Si considero cada punto una respiración, si cada punto es un segundo, consigo concentarme en la rutinaria calma de la labor. Consigo un tiempo lento. Un instante detenido.

Esta alfombra tejida con una aguja del 12 y nueve cabos de lana (restos originarios del  cajón de las lanas que amenazaba invadir el resto del armario del estudio) me da un respiro a la hora de las emociones difíciles, cuando miro al lado y ella no está, cuando el silencio es demasiado grande.
Una labor entre las manos siempre ofrece una alternativa de pensamiento lento, de concentración, de conexión con el centro. Siempre lo he dicho. 
Yo, mientras tanto, sea lo que sea, tejo.  


Y Tibet. Siempre ahí.


Sombrero tejido en crochet

 El hilo, un lino 100% de Rowan. Maravilloso
Lo inicias desde arriba con el socorrido círculo mágico y empiezas a añadir.
Yo, como siempre, a ojo.
Haciendo y deshaciendo hasta dar con la proporción de aumento que me ha parecido.

Una vez llegas a finalizar la parte de la cabeza, el ala requiere mas aumentos.

 La muestra, simple punto enano.
Y al final, unas cuantas vueltas con una aguja mas pequeña, para dar consistencia al acabado.

Este se viene conmigo.
Es el perfecto acompañante para lecturas estivales.

El botín de Lugo




Otros comprarán ceniceros "recuerdo de", conchas de peregrino, cruceiros, azabaches, alfarería o loza de Sargadelos.
Yo, mejorando lo presente, me he llevado un maravilloso botín de lanas artesanas.

Para mis colegas tejedoras y viajeras, la tienda se llama Sualá y está en la rúa de Antón Fraguas,1 bajo - Lugo.

Una funda para el ukelele de C.






En ocasiones las madres tejedoras
 tenemos retos que superar.

Como éste:
Una funda para un ukelele.

"Ha sido bonito.
Surrealista, pero bonito."

El chal amarillo


Con un lace de malabrigo que recibí el día de mi cumpleaños.
Luminoso ocre o color mimosa.
Un punto formando conchas que aprendí de una señora de Texas
(a través de you tube),
rematado con varias vueltas de punto medio 
y una hilera de conchas.
Fácil. Para principiantes.
Mi primer chal.


La manta interminable




La tarea de la manta interminable me acompañó durante muchas tardes aquél otoño e invierno extraños, donde tantas cosas ocurrieron.
La manta interminable, me acompañó cuando tan solo tejer me reconciliaba con el mundo.
Una vez mas tejer y vivir se tornan acciones tan parejas que me asombra.

Vuelta a vuelta, revisar, encontrar errores, arreglar, con paciencia, los pequeños, los grandes fallos.
Encontrar la herramienta, el recurso mas útil.
Buscar la tensión adecuada y no cambiar el paso, 
decidido el objetivo.

Y una vez terminada esa labor, buscar otra que te ilusione de nuevo.

Labor de tren


Labor en tránsito. 
Fuera de lugar, de estación, de tiempo. 
Una bufanda de alpaca en matices de gris. 
Un trabajo manejable, que se hace a ratos,
que no pide demasiada concentración.

Mostraré foto del resultado.

Jerseicito con lana usada


Apenas una constante en mi ajetreada vida...
Sigo tejiendo.
No pueden ser labores complejas, tampoco sabría.
Utilizo el tejer como terapia de inactividad, como camino de regreso.

Este es mi último jersey
con aquella lana vieja y ese toque de tinta
que salva la obviedad del crudo y el rojo
y lo devuelve a pálidas playas del norte.

Knit for a second life


Tenía una chaqueta para estar en casa. 
La había tejido hace tiempo con hilo doble en crudo y rojo.
Estaba viejecita y apelmazada por los muchos lavados. 


Decidí deshacerla a ver qué pasaba con la lana una vez separada y
ovillada de nuevo.


Al separar las hebras algo del color de la una había quedado
prendido en la otra.


De momento es el delantero de una nueva pieza.
Tiene el encanto de un cheviot y la suavidad de un 
algodón lavado.


Una nueva vida para un hilo que no se resignaba al contenedor de ropa usada.

Fracasos y Nuevos Caminos



Recordaréis aquella labor iniciada hace unos pocos días.
Al segundo día de trabajar con ella, me había dado la idea que buscaba.
Muchas veces ocurre así: Inicias un camino incierto para, 
al poco tiempo, abandonarlo y comenzar otro.
El fracaso, tan solo aparente, el abandono, que no lo es tanto, sirve
para iniciar el Camino Realmente Buscado.

He comenzado una manta, ahora la tarea si tiene un objetivo.
La cosa es iniciar y acabar una vuelta con un color, cortar el hilo
y empezar la siguiente con otro.
Puesto que sé cual va a ser su finalidad, he optado por un punto medio
que la hará mas esponjosa y una aguja mayor
que la hará mas ligera.

Una vez mas, el trabajo de tejer se vuelve metáfora...
Cuántas veces habremos de tomar caminos equivocados para
acabar descubriendo el verdadero.
Por eso los fracasos lo son tan solo en apariencia.
Por eso las equivocaciones acaban siendo 
un escalón mas en el camino.

Una Labor Incierta


Entramos en el primer pico del calor.
El aire sube de temperatura y en las casas de nuestras madres empiezan a colgar batas multicolores y frescas tras la puerta del cuarto de baño.
Camisas de manga corta, prímulas, sandalias y helados. 
Solo faltan aquellas zapatillas "Pies livianos" de Doug Spaulding en "El vino del estío" que anunciaban, cada año, la llegada del verano.

Y como cada vez, desde hace mucho, este anuncio de color amarillo a mi me trae un soplo de otoño, un secreto mensaje de invierno.

Es el momento de empezar una labor de lana, aunque estén guardadas, desde hace meses en su cesto: alpacas y shetland, mohair y preciados restos de malabrigo y cachemire.

Necesito una labor incierta, ocupacional, repetitiva, confortable.
Despues de todas las obritas de handmade by Ro que tanto me piden, necesito algo abstracto, sin decisiones, sin rumbo objetivo.

Empiezo montando una cadeneta de 30 puntos y continúo dando vueltas en espiral. Cuando me apetece, cambio de color.

Qué será?
Un almohadón, una mantita de sofá, un cubre para los pies de la cama, una pequeña alfombra para Pipa...
No lo se.

Pero eso es lo mejor de todo.

el jersey spa


No lo parece, pero sigo tejiendo.
Ahora, desde que Handmade by Ro entró en mi vida, tejer un jersey es recreo. Por eso busco, todavía mas, trabajos no muy dedicados pero agradables de hacer.
Mezclar texturas y colores no es, para mí, muy comprometido. Coloco la mente en modo relax y me dejo llevar por las manos, por la vista. Sin proyecto final, sin expectativas.
La primera parte tejida (suelo empezar por la espalda) es donde, casi sin darte cuenta, tomas las decisiones, después ya solo es repetir la misma secuencia de color y superficie.
Cuando todo es de buena materia, cuando el color aparece en la seda rústica o en el brillo del bambú, es difícil equivocarte. Todo lo natural, combina bien entre sí. Y esta gama de "nudes" me parece muy relajante.
La forma es muy ancha de cuerpo, el volumen se mantiene en silueta por las mangas. Llevarlo es un placer.

Alijo de Primavera


Me entenderéis.
Mitad ilusión, mitad miedo.

Miro los ovillos, en perfecto caos.
Elijo uno, lo acaricio, lo dejo.
Junto a un color junto a otro.

Hay seda y bambú.
Hay algodón.
Hay colores como peonias,
matices de sombras vegetales
y dunas
y promesas de aguadas imprevistas.

Aún nada.
Es el principio.
Ahora es todo grande, abstracto, prometedor.

Con este frío
y yo sintiendo las cosquillas de la Primavera...

Lucca y su mamá




Cada vez me gusta mas regalar cosas hechas por mí. Y aún mas, cosas para bebés y sus mamás.
Porque pueden ser cosas pequeñas y sencillas de hacer y porque puedes emplear todas esas lanitas que te encantan pero que no son suficientes para trabajos de mayor envergadura.
Se llaman Lucca y Mamá y este es su primer abrazo.
(Las fotos me han salido un poco mal porque estoy nerviosa con lo de la venta on line y eso...)

Gorro con orejas

Un gorro que se hace en una hora (si llega) y que puede tener orejas de gatito, de oso, de chihuahua...
Agujas del 8. Montar 45 puntos. 8 vueltas de canalé 1x1. 15 vueltas de punto de arroz.
Ir disminuyendo mas o menos 4 puntos cada 3 vueltas hasta quedarte con 6. Rematar. Las orejitas están hechas de ganchillo. Bueno, me imagino que mis amigas "knitter Pro" no tendrán ningún problema.

Ya luego la cara, la pones tú.