"Historias mínimas" Carlos Sorín


Las razones por las que llego a determinadas películas son tan aleatorias o casuales que no vale la pena detenerse en ellas. Al menos, hoy no. Lo que si es importante es que la casualidad y lo aleatorio algunas veces conectan con las propias inclinaciones de una forma tan certera que se diría que una mano oculta  las dirige hacia el centro del corazón.

Por tanto ahorro mencionar, por ahora, las razones que me llevaron a esta (u otra) película.



Lo primero que veo es una línea horizontal. Una división cromática perfecta entre el arena y el azul que me acompañará todo el tiempo que dure esta mínima historia. Tan grande como solo lo mínimo puede llegar a ser. Que es mucho.

Este azul-arena horizontal y eterno actúa como fondo para diminutas figuras aparentemente oscuras, aparentemente anónimas, pobres, sin importancia. Tan solo cuando nos asomamos a sus ojos, encontramos esas historias llamadas mínimas que, en su relato, nos hacen recorrer un camino infinito. 

"Acción","ritmo", "trama" se diluyen en este escenario que es un personaje mas.
La Soledad, el Viento, son otros tantos actores con su discurso personal y grandioso. Los humanos, sus pequeñas vidas, sus trayectorias entrecruzadas y sus motivaciones parecen tomar un especial relieve, aunque sutil, en esta historia de vidas aparentemente sin importancia.

Y por eso, por la falta de grandilocuencia, de recursos, de subrayados cinematográficos, al menos no aquellos evidentes, estas vidas, o mejor, gestos, proyectan un destello luminoso y sutil de ecos insospechados. Porque en los cruces entre ellos, la música del acordeón en la cena improvisada, la humilde cama ofrecida, la dignísima expresión de Malacara, el perro que pedía explicaciones, la abuela primorosa de uñas despintadas que arregló una tarta para un desconocido, y todas las pequeñas aventuras relatadas minuciosamente con verbo sutil y humilde, alcanzan una proyección larga y permanente en los espectadores.
Asombrados, unimos horizonte y vidas en una larga línea que arranca en nuestras almas y se pierde en la distancia.

Sencillamente hermosa. Hermosamente sencilla.



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