Abeto de cartulina cuché










Adoro encontrar nuevos usos a herramientas con las que convivo. 
En este caso, la máquina de cortar patrones ha perforado huecos en cartulinas brillantes. Una vez preparadas, han sido grapadas y apiladas en torre de más a menos. Después rellenadas con hilos de luz y decoradas con unas pocas bolas en oro.

Ahora, árbol y reno, ambientan la recepción sobre una alfombra de césped artificial.

Coste mínimo. Integración de herramientas y perversión de usos. 
Solo hay que abrir el foco, creer en que aquello que nos rodea puede producir belleza. Y hacerlo. 
Simplemente.

2 comentarios:

  1. Esa vena tuya nórdica con toque parisino es puro arrebato ¿o qué?

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