Comida honesta







Época de transición. La cambiante atmósfera se hace notar con cierto desasosiego o apatía, lo que se suele definir como astenia. Yo me siento apagada, a medio gas. 
Entonces vuelvo los ojos a la fuerza de lo simple. A la reconfortante modestia de lo cercano y lo natural.
 
Lo aparentemente sencillo, visto de cerca, depara grandes perspectivas. Lo pequeño, lo habitual, lo doméstico, en su honestidad, perdura. En su modestia se hace grande. En su silencio, repara.

Miro de cerca la piel de los frutos y me admiran color, texturas, diseño y aroma. En el ritual simple de disponer las ramas del hinojo en agua, hallo la paz. En el pequeño gesto, descanso.

2 comentarios:

  1. Sencillez y profundidad en este post...
    Me encanta cómo escribes ^-^

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  2. Comparto la expresión de Hampton "sencillez y profundidad", eso es lo que transmiten esos frutos y esas pieles de colores, alimento esencial que nos a acompañado desde los albores de la humanidad.

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